Saboteando Inconscientemente Tus logros

Un día ella despertó, miró a su alrededor y se percató que todo lo que había deseado finalmente se había manifestado. Su vida era como un cuento de hadas. Ella reflexionó: “Gozo de excelente salud, energía y vitalidad; tengo el trabajo de mis sueños, en el cual, ejerzo mi vocación en completa conciencia de mi, y finalmente, mi vida está siendo decorada con la más jugosa cereza, pues después de mucho tiempo de esperar, ha llegado a mi encuentro la pareja perfecta.” Su corazón palpitaba de emoción, sentía su ser expandirse hasta cubrir todo el universo.

Ella miró al cielo y agradeció infinitamente tantas bendiciones. Se subió a una nube y comenzó su día.

De repente, la nube se esfumó y el monstruo del ego entro al escenario. Éste, comenzó un recorrido visual. Primero, se detuvo frente a un espejo y dijo: me veo gorda. Salió a la calle, comenzó a caminar y se detuvo frente a una tienda y recordó: los ingresos van lentos… Levantó la mirada y miró al promotor de Hugo Boss y pensó: mi hombre no es tan guapo. Continuó su camino, llegó a su carro, lo encendió y se puso en marcha.

Al cabo de unos minutos, se percató de que estaba sentada en su carro viejo, en la mitad de la autopista en el tráfico a la hora pico, pensando en todo lo que deseaba y que no tenía. Mientras no avanzaba, el monstruo del ego comenzó a hablar: muy saludable no estás, tienes 5 kilos de más. Este carro está viejo. Tu trabajo te gusta pero ¿dónde está el dinero? Por otra parte, mira a tu pareja… está muy lejos de ser Brad Pitt o George Clooney. ¿Dónde quedó el hombre guapo, exitoso, amoroso y sobre todo inteligente, que vende Hollywood como la pareja perfecta? ¿Tanto rollo para llegar a esto?… estaba mejor antes,  ¿Qué estás haciendo? ¡Estúpida! Además, no te estás haciendo más joven…

Al llegar a su destino, se estaciona y camina hasta entrar a su oficina. Se sienta en su escritorio, mira la computadora y piensa: “no tengo ganas de hacer nada. Me voy a comer un chocolate, pues me merezco un premio, por todo el esfuerzo que he hecho para llegar hasta aquí y no me importa si estoy gorda. No soy una modelo”.

Después de un rato, su energía se esfumó, su cara se opacó y su mente se nubló. Al terminar el día, regresó a casa, y se lamentó por haber tenido el peor día de su vida.

¡Espera un momento! ¡¡¿Qué pasó aquí?!!

Expectativas, Condicionamientos, Prejuicios, todos son elementos que usa nuestro Ego para alimentarse… los cuales nos sabotean, nos llevan a sentirnos no merecedores, incapaces, ineptos e incluso a tomar decisiones que nos hunden en la desolación y el desamparo. Pensamos, que al obtener aquello que deseamos tanto, alcanzaremos la felicidad, pero cuando lo logramos, nos damos cuenta de que nos hace falta algo más. El ego nunca se satisface y tampoco nos permite disfrutar nuestros éxitos. Para él, siempre hay algo mejor que alcanzar.

De repente, la vida se nos pasa y llega el momento en que pensamos ¿qué hice? Y nos lamentamos por haber dejado pasar los extraordinarios regalos que la vida nos dio.

No permitas que el Ego gobierne tu vida, mira en tu interior y determina que es lo que realmente deseas y disfruta el proceso, pues es en él dónde encontrarás todo lo que necesitas.

Ella regresó la cinta del día, se detuvo frente al espejo y dijo en voz alta:

“Mi vida es extraordinaria, amo lo que hago, mi pareja es el mejor súper héroe que Hollywood jamás podrá inventar, me veo sensacional, no tengo edad y mis ingresos cubren todas mis necesidades. Gracias Infinitas”

Hasta la Próxima

Jany

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